México exige calendarios de expansión de internet antes del 16 de mayo
El gobierno de Sheinbaum fija plazo para que dependencias entreguen rutas de acción para conectar a más de 1.4 millones de personas antes de diciembre de 2026.

El gobierno federal estableció el 16 de mayo de 2026 como fecha límite para que todas las entidades responsables entreguen sus calendarios detallados de expansión de internet, en el marco del Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. El objetivo: conectar a más de 1.4 millones de personas antes del cierre de este año.
Las metas del plan
El Plan Nacional de Conectividad fija una ambiciosa trayectoria para la infraestructura digital de México:
- Elevar la cobertura de internet del 94% al 98% de la población para 2030.
- Conectar a 1,411,405 personas adicionales antes del 31 de diciembre de 2026 como primer hito.
- Reducir la brecha digital entre zonas urbanas y rurales, donde la cobertura aún es inferior al 70% en algunas regiones.
Las dependencias involucradas —que incluyen a la ATDT, la CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, y gobiernos estatales— deben presentar rutas de acción con fechas específicas, responsables y métricas de seguimiento.
¿Por qué importa el plazo de mañana?
La fecha del 16 de mayo no es arbitraria: marca el inicio del segundo semestre de implementación, el periodo en que debe acelerarse el despliegue de infraestructura para cumplir con los compromisos de fin de año. Un retraso en la entrega de los calendarios se traduciría directamente en menos tiempo para tender fibra óptica, instalar antenas y habilitar puntos de acceso en comunidades remotas.
Para las empresas del sector tecnológico y de telecomunicaciones, este plazo también señala el inicio de un ciclo de licitaciones y contratos asociados a la expansión de red.
El reto de la última milla
Conectar al 94% de la población fue relativamente alcanzable porque implicó cubrir centros urbanos y ciudades medianas con alta densidad. El salto del 94% al 98% es, paradójicamente, el más difícil: implica llegar a comunidades dispersas en zonas montañosas, selváticas o de difícil acceso donde el costo por conexión es hasta diez veces mayor que en zonas urbanas.
Las tecnologías en juego incluyen redes de fibra óptica de larga distancia, enlaces de microondas, conectividad satelital de baja latencia —donde actores como Starlink ya operan en México— y redes comunitarias gestionadas localmente.
Oportunidades para el ecosistema tech
La expansión de conectividad no es solo un proyecto de infraestructura: es el habilitador de todo un ecosistema de servicios digitales. Cada hogar conectado es un cliente potencial para:
- Plataformas de educación en línea y capacitación laboral.
- Servicios de salud digital y telemedicina.
- Comercio electrónico y pagos digitales.
- Gobierno digital y trámites en línea.
Para las startups mexicanas que ya operan en estos sectores, la materialización de este plan representa una expansión orgánica de su mercado potencial sin costo adicional.
Seguimiento ciudadano
El gobierno ha comprometido que los calendarios entregados serán públicos y auditables. Organizaciones civiles como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y grupos de la sociedad civil ya han anunciado mecanismos de monitoreo para verificar que los compromisos se cumplan en tiempo y forma. La conectividad universal es, en última instancia, una promesa que se mide kilómetro a kilómetro.
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