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México cancela la subasta 5G: el espectro queda en el limbo regulatorio

El IFT anuló la licitación IFT-12 ante su propia extinción. La nueva ATDT hereda la tarea de asignar el espectro 5G en un mercado que Telcel domina.

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México cancela la subasta 5G: el espectro queda en el limbo regulatorio

La carrera de México hacia el 5G acaba de perder velocidad. El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) canceló la licitación IFT-12, el proceso que habría subastado más de 2,200 bloques de espectro radioeléctrico en seis bandas distintas —600 MHz, 800 MHz, 1,500 MHz, AWS (2.1 GHz), PCS (1.9 GHz) y 2.5 GHz— y que era la principal apuesta regulatoria del país para acelerar el despliegue de redes 5G.

La razón oficial: el IFT está en proceso de extinción. Con la aprobación de la ley de simplificación orgánica, el regulador cede sus atribuciones a la nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), y no hubo tiempo —ni mandato suficiente— para concluir el proceso de licitación antes de la transición.

Un vacío regulatorio con consecuencias reales

La cancelación no es solo un tecnicismo administrativo. Para la industria de telecomunicaciones, el espectro es el insumo más escaso y estratégico: sin él, no hay 5G. Y sin 5G masivo, hay una lista creciente de sectores que se quedan esperando: manufactura avanzada, logística conectada, telemedicina, ciudades inteligentes y, no menos importante, la conectividad durante el Mundial de Fútbol 2026, cuyos partidos se disputarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Según datos del mercado, la infraestructura 5G en México alcanzó los 306.3 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegue a los 5,500 millones para 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 38%. Esa proyección asume que el espectro fluye. Si se estanca, el crecimiento se recalibra a la baja.

Hoy, el 5G en México existe, pero está concentrado. La cobertura alcanza apenas al 40-50% de la población, y prácticamente toda esa cobertura se ubica en las tres metrópolis más grandes. Las ciudades medianas, los corredores industriales del Bajío, las zonas fronterizas donde opera el nearshoring: siguen en 4G.

Telcel, el gran beneficiado del limbo

Cuando no hay subasta, quien ya tiene espectro gana. Y quien más tiene en México es Telcel, filial de América Móvil. La cancelación de IFT-12 prolonga la ventaja estructural del operador dominante: sin nuevas asignaciones competitivas, los demás jugadores —AT&T México, Totalplay, operadores virtuales— no pueden equiparar su capacidad de red en las bandas clave para 5G.

Esto tiene implicaciones directas para la competencia y, en última instancia, para los precios que pagan consumidores y empresas. Un mercado con espectro concentrado en un solo operador tiende a ser menos innovador y más caro.

La ATDT hereda la tarea, pero arranca sin hoja de ruta clara

La nueva agencia recibe la encomienda de realizar la subasta, pero los plazos siguen sin definirse públicamente. Lo que sí está sobre la mesa es la posibilidad de licitar hasta 100 MHz en la banda de 3.4 a 3.7 GHz, el rango preferido globalmente para 5G de media banda por su equilibrio entre cobertura y capacidad.

El problema: esa banda colinda con frecuencias satelitales que usan actualmente Televisa, TV Azteca y Mexsat. Asignarla para uso móvil sin un proceso técnico riguroso podría generar interferencias con servicios de radiodifusión y telecomunicaciones satelitales. Es un nudo que el IFT no resolvió y que la ATDT tendrá que desatar antes de poder subastar.

¿Qué sigue?

La industria espera que la ATDT publique su agenda regulatoria en los próximos meses e incluya un calendario concreto para la licitación de espectro 5G. Mientras tanto, los operadores trabajan con lo que tienen: refarmeo de bandas existentes y despliegue incremental en zonas urbanas de alta demanda.

Para México, 2026 debería ser el año en que el 5G deja de ser una promesa y se convierte en infraestructura extendida. La cancelación de IFT-12 no cierra esa posibilidad, pero la retrasa. Y en un entorno global donde la conectividad avanzada es condición para competir —en manufactura, en servicios digitales, en atracción de inversión extranjera— cada mes de retraso tiene un costo que no aparece en ningún comunicado oficial.

El espectro sigue ahí, esperando ser asignado. La pregunta es cuánto tiempo más tendrá que esperar México.

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