México impulsa ley de IA y lanza su "Fábrica de Inteligencia Artificial"
Con menos del 1% de empresas usando IA, México avanza en regulación y lanza su propia fábrica de IA para reducir la dependencia tecnológica extranjera.

México se encuentra en un momento decisivo para su relación con la inteligencia artificial. Por un lado, el país registra el mayor crecimiento de inscripciones en cursos de IA generativa de toda América Latina — un 356% interanual en 2025. Por el otro, menos del 1% de las empresas mexicanas han incorporado esta tecnología a sus operaciones, según los Censos Económicos 2024. La brecha entre el interés y la adopción real es enorme, y el gobierno lo sabe.
Una ley para ordenar el caos
En febrero de 2026, legisladores presentaron ante el Congreso la Ley Nacional para Regular el Uso de la Inteligencia Artificial, una iniciativa que busca establecer por primera vez un marco regulatorio claro para el desarrollo y la aplicación de IA en el país.
Entre sus puntos más relevantes destacan:
- La creación de una Agencia Reguladora del Desarrollo, Uso y Aplicación de la Inteligencia Artificial
- Un sistema de clasificación por niveles de riesgo, similar al enfoque adoptado por la Unión Europea con su AI Act
- Obligaciones de transparencia para sistemas de IA que afecten derechos ciudadanos
- Protocolos para el uso de IA en servicios públicos, salud y justicia
La propuesta aún se encuentra en análisis legislativo, pero su presentación marca un cambio de postura del Estado mexicano: de la observación pasiva a la regulación activa.
La "Fábrica de Inteligencia Artificial"
Paralelamente al debate legislativo, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones anunció el lanzamiento de la llamada "Fábrica de Inteligencia Artificial", un proyecto gubernamental que busca desarrollar soluciones tecnológicas propietarias para el sector público mexicano.
El objetivo central es reducir la dependencia de proveedores extranjeros de tecnología y garantizar que los datos generados por el gobierno permanezcan bajo soberanía nacional. Este proyecto se enmarca en el Plan Nacional de IA y representa la apuesta del Estado por construir capacidades tecnológicas internas, no solo consumirlas.
El proyecto se suma al ya anunciado modelo de lenguaje nacional KAL, un LLM diseñado específicamente para las necesidades del ecosistema mexicano, y al laboratorio de IA que Google comenzará a operar en San José Chiapa en 2026 como parte del Hub de Desarrollo para el Bienestar del gobierno federal.
Un mercado en rápida expansión
Las cifras respaldan la urgencia regulatoria. El mercado de IA generativa en México alcanzó los 257.5 millones de dólares en 2025 y se proyecta que superará los 1,035 millones de dólares hacia 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 16.22%.
Este crecimiento no es homogéneo. Las grandes empresas y las fintech son las que más están adoptando IA — el 77% de las fintech mexicanas ya integra esta tecnología en sus operaciones. Sin embargo, las pymes, que representan el motor real de la economía mexicana, siguen rezagadas por barreras de costo, talento y acceso a infraestructura.
El reto del talento y la infraestructura
La regulación será insuficiente si no va acompañada de inversión en capital humano e infraestructura. México ya cuenta con iniciativas en marcha:
- Un centro de capacitación en IA para 11,000 especialistas, el mayor de América Latina
- La supercomputadora Coatlicue, con 15,000 GPUs, en fase de construcción
- Laboratorios de semiconductores con salas limpias ISO 5 para investigación y prototipado
El desafío es conectar estos proyectos en una estrategia coherente que permita a las empresas medianas acceder a la tecnología, al talento y al capital que hoy solo tienen las grandes corporaciones.
¿Regulación o rezago?
La discusión en México no es si regular la IA, sino cómo hacerlo sin frenar la innovación. Los expertos del sector advierten que una regulación excesivamente restrictiva podría ahuyentar inversión extranjera en un momento en que el país compite con Brasil, Colombia y Chile por posicionarse como el hub tecnológico de la región.
El equilibrio entre protección ciudadana, soberanía tecnológica y competitividad empresarial será la prueba real de la madurez institucional de México ante la revolución de la inteligencia artificial. El reloj corre: mientras el Congreso debate, el mercado ya se está moviendo.
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