México lanza Plan de Conectividad para cubrir 98% de la población en 2030
La ATDT presenta el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 para conectar a 6.4 millones de mexicanos sin acceso a internet y alcanzar cobertura casi universal.

El gobierno federal, a través de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), presentó el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, una estrategia integral que busca llevar internet de calidad y precio accesible a prácticamente toda la población mexicana antes de que concluya la presente administración.
El plan establece una meta ambiciosa: alcanzar el 98% de cobertura poblacional para el año 2030, lo que implicaría conectar a más de 6.4 millones de mexicanos que hoy viven fuera del alcance de cualquier red de banda ancha fija o móvil.
Una brecha digital que persiste
A pesar de los avances registrados en la última década, México enfrenta un déficit significativo en materia de conectividad. Las regiones rurales de estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero e Hidalgo concentran la mayor proporción de hogares sin acceso a internet, donde la geografía accidentada y la baja densidad poblacional han desincentivado la inversión privada en infraestructura.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ha documentado que la brecha digital no es únicamente tecnológica: también implica factores de asequibilidad económica, alfabetización digital y disponibilidad de dispositivos adecuados. El plan contempla intervenciones en todas estas dimensiones.
Ejes estratégicos del plan
El Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 se articula en cuatro ejes principales:
- Infraestructura de última milla: Despliegue de redes de fibra óptica y conectividad satelital en municipios con menos de 2,500 habitantes donde las tecnologías convencionales no resultan económicamente viables.
- Asequibilidad: Negociación con operadores para establecer tarifas sociales máximas en zonas cubiertas por el programa, buscando que ningún hogar destine más del 2% de su ingreso a la conectividad básica.
- Alfabetización digital: Capacitación a más de 500,000 facilitadores comunitarios a través de telecentros y escuelas públicas para garantizar que la conectividad se traduzca en uso productivo.
- Conectividad gubernamental: Priorización de escuelas, centros de salud y oficinas de gobierno en comunidades marginadas como nodos de acceso público gratuito.
Inversión y financiamiento
La ATDT estima que el plan requerirá una inversión combinada de fondos públicos y privados que superará los 40,000 millones de pesos durante el período 2026-2030. El gobierno federal aportará recursos del Fondo de Cobertura Social de Telecomunicaciones (FONCOS), mientras que se espera que los operadores privados complementen la inversión como condición para renovar concesiones de espectro radioeléctrico.
La participación de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) también está contemplada mediante créditos blandos y asistencia técnica.
Retos de implementación
Analistas del sector señalan que la principal dificultad no será el financiamiento sino la coordinación interinstitucional. Proyectos similares en el pasado, como la Red Compartida Altán, enfrentaron obstáculos regulatorios y operativos que retrasaron su despliegue varios años respecto a los plazos originales.
La industria, por su parte, ha recibido el plan con cautela. Organizaciones como la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI) señalaron que la viabilidad dependerá de reglas claras sobre el retorno de inversión y la certeza jurídica para los operadores que participen en zonas de baja rentabilidad.
Conectividad como motor de desarrollo
El gobierno fundamenta la urgencia del plan en el impacto económico de la exclusión digital. Estudios del Banco Mundial estiman que un incremento de 10 puntos porcentuales en la penetración de banda ancha puede elevar el PIB de un país en desarrollo entre 1.3 y 1.5 puntos porcentuales, cifras que adquieren relevancia particular en el contexto del nearshoring y la transformación digital de la industria manufacturera mexicana.
Con el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, México da una señal clara de que la infraestructura digital es una prioridad de Estado. El reto ahora será traducir esa voluntad política en resultados concretos para las comunidades que más lo necesitan.