Cómputo supera al automóvil: el nuevo liderazgo exportador de México
Por primera vez en la historia, el equipo de cómputo desplaza al sector automotriz como principal exportación de México, impulsado por el nearshoring y la demanda global de semiconductores.

Un cambio histórico en la economía mexicana pasó relativamente desapercibido: en 2025, el equipo de cómputo se convirtió en la principal exportación de México, desplazando por primera vez al sector automotriz, que durante décadas había dominado la balanza comercial del país.
El tamaño del cambio
El giro no es menor. Durante más de treinta años, la industria automotriz fue sinónimo de manufactura de exportación en México. Armadoras como GM, Ford, Stellantis y Volkswagen construyeron gigantescas cadenas de suministro que definieron el perfil exportador del país. Ese orden acaba de cambiar.
El ascenso del equipo de cómputo como principal exportación refleja el efecto acumulado del nearshoring: empresas tecnológicas globales que buscan alternativas a la manufactura asiática están eligiendo a México como base de producción.
El nearshoring como detonador
La inversión extranjera directa en México superó los 21,400 millones de dólares en 2025, con proyecciones para 2026 que oscilan entre 20,000 y 25,000 millones de dólares. Los sectores que más atrajeron capital fueron tecnología, semiconductores, centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial.
La ubicación geográfica de México —frontera directa con el mayor mercado tecnológico del mundo— combinada con sus tratados de libre comercio le da una ventaja estructural que otras economías emergentes difícilmente pueden replicar.
Jalisco y Nuevo León, los epicentros
No toda la geografía mexicana se beneficia por igual. Jalisco —hogar del Silicon Valley mexicano en Guadalajara— y Nuevo León concentran la mayor parte de la actividad de manufactura tecnológica. La reciente confirmación de que Foxconn construirá en Jalisco la mayor fábrica de servidores Nvidia del mundo refuerza esta tendencia.
Google también anunció planes para abrir su primer laboratorio de inteligencia artificial en Puebla, sumando otra pieza al ecosistema tecnológico que México está construyendo con rapidez.
Más allá del ensamble: el reto de subir en la cadena de valor
El mayor debate entre economistas y especialistas en política industrial es si México está aprovechando el nearshoring para escalar en la cadena de valor o si simplemente ensambla componentes diseñados en otro lugar. Por ahora, la evidencia sugiere que el país sigue siendo predominantemente un centro de manufactura de mediana complejidad tecnológica.
El desarrollo de talento en ingeniería, la inversión en investigación y desarrollo doméstico y el fortalecimiento de proveedores locales son los eslabones que faltarán para que México pase de exportar cómputo ensamblado a exportar tecnología diseñada en casa.
Perspectiva
El desplazamiento del automóvil por el equipo de cómputo como principal exportación es una señal potente de la transformación estructural de la economía mexicana. En un mundo donde la demanda de semiconductores, servidores y dispositivos conectados no muestra señales de desaceleración, México tiene una ventana de oportunidad que no debería desaprovechar.
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