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México escala al lugar 11 en ataques de ransomware a nivel global

México pasó del puesto 16 al 11 mundial en ataques de ransomware, convirtiéndose en el segundo mercado más vulnerable de América Latina, según datos de IQSEC.

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México escala al lugar 11 en ataques de ransomware a nivel global

México escaló del lugar 16 al 11 en el ranking mundial de ataques de ransomware, posicionándose como el segundo mercado más vulnerable de América Latina, de acuerdo con datos de la firma de ciberseguridad IQSEC. El avance en este clasificación es, paradójicamente, una señal de alerta para empresas e instituciones públicas del país.

Un salto preocupante en el ranking global

Según el análisis de IQSEC, México registró un aumento significativo en la frecuencia e impacto de los ataques de ransomware durante el último año. El país pasó de ocupar la posición 16 a la 11 a nivel mundial, lo que lo coloca entre los objetivos más codiciados por grupos cibercriminales organizados.

En América Latina, solo Brasil recibe más ataques de este tipo. La tendencia, advierten los expertos, no muestra señales de desaceleración: los pronósticos para el resto de 2026 apuntan a una escalada continua en la sofisticación y el volumen de los ataques.

El papel de la inteligencia artificial en el cibercrimen

Uno de los factores que explica el incremento es la adopción de herramientas de inteligencia artificial por parte de los actores maliciosos. Los grupos de ransomware utilizan IA para automatizar la identificación de vulnerabilidades, personalizar los mensajes de phishing y optimizar los procesos de cifrado de datos.

Esta evolución tecnológica en el crimen cibernético eleva considerablemente el nivel de riesgo para organizaciones de todos los tamaños. Las pymes, que históricamente han invertido menos en ciberseguridad, se han convertido en un blanco especialmente frecuente en México.

Sectores más expuestos

Los sectores con mayor exposición al ransomware en México incluyen:

  • Manufactura y maquiladora: cadenas de suministro interconectadas con múltiples vectores de entrada.
  • Salud: hospitales y clínicas con sistemas legacy difíciles de actualizar.
  • Gobierno estatal y municipal: infraestructura pública con presupuestos de seguridad limitados.
  • Servicios financieros: objetivo de alto valor por el acceso a datos sensibles y activos.

En los últimos 18 meses, varios organismos gubernamentales y empresas mexicanas de gran escala han sido víctimas de ataques que paralizaron operaciones durante días o semanas.

La respuesta institucional

Frente a este panorama, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) presentó recientemente el Plan Nacional de Ciberseguridad 2025-2030, la primera política transversal del Estado mexicano para la defensa digital. El plan contempla actualizar la Estrategia Nacional de Ciberseguridad —vigente desde 2017— y coordinar acciones entre dependencias federales, estados y el sector privado.

Sin embargo, los expertos señalan que la implementación efectiva requiere inversión sostenida y formación de talento especializado, dos áreas en las que México aún presenta rezago respecto a economías comparables.

Recomendaciones para empresas

IQSEC y otras firmas del sector recomiendan a las organizaciones mexicanas adoptar un enfoque proactivo ante la amenaza:

  • Implementar estrategias de respaldo 3-2-1 (tres copias, dos medios distintos, una fuera del sitio).
  • Realizar simulacros de respuesta a incidentes al menos dos veces al año.
  • Aplicar principios de privilegio mínimo en el acceso a sistemas críticos.
  • Capacitar continuamente al personal en identificación de phishing y amenazas sociales.
  • Contar con un plan de continuidad de negocio actualizado.

El costo promedio de un ataque de ransomware para una empresa mediana en México supera los 500,000 pesos en tiempo de inactividad, recuperación de datos y daño reputacional, sin contar el eventual pago de rescate.

Un problema que exige urgencia

El ascenso de México en este ranking no es un dato estadístico menor. Refleja una brecha estructural entre la velocidad con la que el país se digitaliza —y genera activos valiosos en línea— y la capacidad de sus organizaciones para protegerlos.

La ciberseguridad dejó de ser una preocupación exclusiva de los departamentos de TI. Hoy es una prioridad estratégica que involucra a los máximos niveles directivos de cualquier organización que opere en México. El costo de ignorarla, como demuestran los datos de IQSEC, va en aumento.

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