México destrona al automóvil: el equipo de cómputo ya es la mayor exportación
Por primera vez, México exportó más equipo de cómputo que autos en 2025, con 85,400 mdd y crecimiento de 144%, impulsado por nearshoring e IA.

Por primera vez en la historia económica moderna de México, el equipo de cómputo superó al sector automotriz como la principal categoría de exportación del país. En 2025, México exportó 85,400 millones de dólares en equipo de cómputo, un incremento anual de 144.81%, representando el 12.85% del total de exportaciones nacionales.
Un cambio estructural sin precedente
Durante décadas, el automóvil definió la identidad exportadora de México. La manufactura de vehículos y autopartes fue el motor del modelo de industrialización del país desde los años noventa. Ese paradigma acaba de quebrarse, y no de forma marginal: la diferencia entre ambas categorías ya es de varios miles de millones de dólares.
El cambio no fue accidental. Es el resultado de años de inversión extranjera directa en manufactura de electrónica, semiconductores y servidores, acelerada por la reconfiguración de cadenas de suministro globales post-pandemia.
Chihuahua y Jalisco: los estados que lideran la revolución
La geografía del cambio es precisa. Chihuahua concentra el 46% de las exportaciones de equipo de cómputo, mientras que Jalisco aporta el 23%. Ambos estados llevan años atrayendo inversión extranjera directa en electrónica avanzada.
El catalizador más visible es Foxconn. La firma taiwanesa invirtió 241 millones de dólares en 2024 para expandir sus instalaciones en Chihuahua, enfocadas en servidores de inteligencia artificial. En Guadalajara, construye lo que será el mayor sitio de ensamble de superprocesadores Nvidia GB200 del mundo, con arranque previsto para principios de 2026.
La ventaja arancelaria que cambió las reglas del juego
El contexto geopolítico es inseparable del análisis. Los productos fabricados en México bajo el T-MEC enfrentan aranceles de apenas 0.45% para entrar al mercado estadounidense, frente a más del 10% para bienes de origen chino —y en algunas categorías, tasas significativamente más altas.
Esa brecha arancelaria convirtió a México en el destino lógico para empresas que necesitan manufactura competitiva en costo con acceso preferencial al mercado más grande del mundo. El resultado: un crecimiento de 144% en un solo año.
El motor de fondo: la demanda de IA en Estados Unidos
Detrás del boom exportador está la inversión en centros de datos en Estados Unidos, que creció 30% entre 2024 y 2025 para alcanzar 102,200 millones de dólares. Cada nuevo data center requiere miles de servidores, tarjetas de red y procesadores especializados. Una fracción creciente de ese hardware se ensambla en México.
La demanda de chips de IA —en particular los procesadores Nvidia de última generación— ha creado una cadena de suministro en la que México ya no es solo el destino de maquiladoras tradicionales, sino el eslabón crítico entre el diseño en Silicon Valley y el mercado final estadounidense.
El riesgo: la energía como cuello de botella
La expansión de fábricas de semiconductores, plantas de baterías para vehículos eléctricos y centros de ensamble de servidores de IA demanda cantidades de electricidad que la infraestructura actual de México no puede garantizar de forma confiable y a costo competitivo.
Si el gobierno federal logra modernizar la red eléctrica al ritmo que exige la industria, México tiene la oportunidad de consolidarse como la principal potencia manufacturera tecnológica del hemisferio occidental. Si no lo hace, las inversiones se moverán a Texas u otros estados del sur de Estados Unidos.
Conclusión
El dato es contundente: México ya exporta más chips y servidores que automóviles. El siguiente reto no es ganar más contratos de manufactura —esos ya están llegando— sino construir la infraestructura energética y de talento que permita ejecutarlos. La oportunidad histórica está sobre la mesa; la pregunta es si el país puede tomarla.
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