Ley Fintech 2.0 en México: open finance y banca digital en transición
México actualiza su Ley Fintech para incluir open finance y banca como servicio. Los cambios que vienen y por qué la industria los necesita.

Ocho años después de que México se convirtiera en uno de los primeros países de América Latina en aprobar una ley específica para el sector fintech, el marco regulatorio está a punto de vivir su actualización más ambiciosa. La denominada Ley Fintech 2.0 busca incorporar modelos de negocio que en 2018 eran apenas embrionarios: open finance, banca como servicio (BaaS) y finanzas embebidas.
El contexto es claro: México supera ya las 700 fintechs registradas, el ecosistema ha madurado y los modelos regulados por la ley original —plataformas de fondeo colectivo, instituciones de tecnología financiera de pago— han dado paso a estructuras más complejas que el texto vigente no contempla adecuadamente.
El problema con la ley actual
La Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera de 2018 fue pionera en su momento, pero tiene puntos ciegos que hoy limitan al sector:
- Open banking incompleto: Solo están operativas las obligaciones de datos abiertos (open data); las reglas de intercambio de datos transaccionales entre instituciones siguen sin implementarse por completo, años después de lo previsto.
- BaaS sin marco legal propio: Decenas de empresas operan modelos de banca como servicio —donde una empresa no financiera ofrece productos bancarios bajo licencia de un tercero— en una zona gris regulatoria.
- Finanzas embebidas fuera del radar: Desde plataformas de e-commerce que ofrecen crédito hasta aplicaciones de movilidad con billeteras integradas, estos modelos crecen sin regulación específica.
Qué propone la Ley Fintech 2.0
Aunque el texto definitivo aún no se ha publicado, las discusiones en la CNBV y la SHCP apuntan a tres ejes principales:
- Open finance total: Ampliar el intercambio de datos más allá de la banca hacia seguros, fondos de inversión y afores, con el consentimiento del usuario como eje central.
- Licencias diferenciadas: Crear categorías regulatorias para BaaS y finanzas embebidas que establezcan responsabilidades claras entre el proveedor de infraestructura financiera y la empresa que la distribuye.
- Sandbox ampliado: Extender el régimen de pruebas regulatorias para permitir que más modelos de negocio experimenten bajo supervisión antes de requerir licencias completas.
La banca digital como protagonista
El impulso más visible de esta evolución es el crecimiento de los bancos digitales. Nu México, subsidiaria del brasileño Nubank, opera actualmente como SOFIPO (Sociedad Financiera Popular) —una categoría regulatoria de menor alcance que la banca tradicional— y ha presentado ante la CNBV su solicitud para transitar a institución de banca múltiple.
De concretarse, Nu México podría ofrecer una gama completa de productos financieros: captación de depósitos con plena garantía del IPAB, créditos hipotecarios y empresariales, y servicios de custodia. Actualmente opera principalmente con tarjetas de crédito y una cuenta de ahorro con rendimiento.
Por su parte, Revolut —el neobanco británico con más de 50 millones de clientes globales— ha acelerado su expansión en México y continúa negociando los términos de su licencia operativa local, en un mercado que considera estratégico para su crecimiento en América Latina.
¿Por qué esto importa para el ecosistema tecnológico?
Para las startups y desarrolladores de software financiero, una Ley Fintech 2.0 bien diseñada representa certeza jurídica y nuevas oportunidades de negocio:
- Las APIs de open finance crearán nuevos casos de uso para análisis de crédito alternativo, gestión de finanzas personales y comparadores de productos financieros.
- Un marco para BaaS permitirá que plataformas de e-commerce, logística y salud integren servicios financieros sin necesitar licencia bancaria propia.
- La consolidación del sector —ya visible con los primeros casos de M&A entre fintechs— se acelerará conforme las reglas sean más claras.
Los riesgos de la transición
La historia de la Ley Fintech original es también una advertencia: los reglamentos secundarios tardaron años en publicarse, dejando sectores enteros en incertidumbre. La implementación del open banking transaccional sigue pendiente, a pesar de que la ley lo ordenó hace más de seis años.
La industria pide esta vez un calendario de implementación vinculante y supervisión activa de la CNBV, no solo compromisos legislativos. Sin ello, la Ley Fintech 2.0 corre el riesgo de repetir el patrón: normas ambiciosas, ejecución lenta.
Un momento de definición
México tiene una oportunidad real para consolidarse como el hub fintech más sofisticado de América Latina —por encima de Brasil, que lleva ventaja en escala pero también en complejidad regulatoria. La actualización del marco legal, si se ejecuta bien, puede atraer inversión extranjera, acelerar la inclusión financiera y dar a las startups mexicanas las reglas del juego que necesitan para competir globalmente.
Los próximos meses serán determinantes. El sector espera con atención los borradores oficiales de la nueva ley y, sobre todo, los plazos reales de implementación.
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