Colombia lidera finanzas abiertas en LATAM: ¿le sigue México?
El Decreto 0368 de Colombia obliga a bancos y fintechs a compartir datos vía APIs estandarizadas. El movimiento redefine la competencia fintech en LATAM y pone presión sobre el regulador mexicano.

Colombia se convirtió en la primera economía latinoamericana en establecer un estándar obligatorio de finanzas abiertas mediante el Decreto 0368 de 2026. La norma exige que bancos, fintechs y demás instituciones financieras adopten APIs estandarizadas para compartir datos de clientes con su consentimiento. El movimiento reordena el tablero competitivo en la región y coloca al regulador mexicano ante una pregunta inevitable: ¿cuándo actúa México?
Qué establece el decreto colombiano
El Decreto 0368 no es una recomendación ni una hoja de ruta voluntaria. Impone interoperabilidad obligatoria entre instituciones financieras bajo un esquema de open finance —más amplio que el open banking porque incluye seguros, pensiones y productos de inversión, no solo cuentas y pagos.
Las instituciones tendrán plazos escalonados para:
- Habilitar APIs de lectura que permitan a terceros verificados acceder al historial financiero del usuario.
- Implementar APIs de escritura para iniciar pagos y contratar productos desde plataformas externas.
- Adoptar el estándar técnico definido por la Superintendencia Financiera de Colombia.
El modelo sigue de cerca la experiencia del Open Banking brasileño, el más maduro de la región, que desde 2021 ha generado más de 40 millones de consentimientos activos y detonado una nueva generación de startups financieras.
Por qué importa para México
México tiene una ventaja y un rezago simultáneos. La ventaja: el país ya cuenta con una Ley Fintech —promulgada en 2018— que contempla el concepto de open banking en su Artículo 76. El rezago: las reglas secundarias que deberían haber operacionalizado ese artículo nunca llegaron. Ocho años después, la interoperabilidad financiera en México sigue siendo voluntaria en la práctica.
La presión se acumula desde varios frentes. El Banco de México ha manifestado interés en avanzar hacia estándares abiertos. El sector fintech —con empresas como Kueski, Clip, Konfío y Fondeadora— lleva años demandando acceso estandarizado a datos bancarios para competir en igualdad de condiciones con los grandes bancos. Y ahora, con Colombia forzando el ritmo regional, el argumento de la competitividad adquiere urgencia.
Oportunidades concretas para startups mexicanas
Si México avanza hacia un esquema similar, las implicaciones serán inmediatas para varias categorías de empresas:
- Crédito alternativo: El acceso a historial transaccional completo permite modelos de scoring más precisos que los burós tradicionales, abriendo crédito a los 30 millones de mexicanos sub-bancarizados.
- Gestión de finanzas personales: Apps de PFM (personal finance management) que hoy dependen de web scraping podrán operar sobre APIs oficiales, con mayor confiabilidad y cumplimiento regulatorio.
- Pagos B2B: La iniciación de pagos vía API reduce la dependencia de transferencias SPEI manuales y habilita flujos automatizados para empresas medianas.
El riesgo de no actuar
Mientras Colombia implanta su estándar y Brasil consolida el suyo, México corre el riesgo de convertirse en un mercado fragmentado donde cada banco negocia integraciones bilaterales con cada fintech, encareciendo la innovación y ralentizando la competencia. Para un ecosistema que acaba de marcar récord de inversión, esa fragmentación sería un freno innecesario.
La presión regulatoria regional puede ser el catalizador que el Congreso y Banxico necesitan para finalmente activar lo que la Ley Fintech prometió en 2018. El reloj corre.
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