El boom de los centros de datos en México y sus límites eléctricos
México lidera el crecimiento de centros de datos en América Latina, pero las limitaciones de la red eléctrica de CFE amenazan con frenar la expansión de IA y nube.

México atraviesa uno de los momentos de mayor inversión en infraestructura digital de su historia. El mercado nacional de centros de datos creció a un ritmo de 19.32% anual compuesto (CAGR) y se proyecta que alcance los 7,500 millones de dólares hacia 2031. Detrás de esas cifras hay una competencia real entre estados por atraer a los grandes operadores globales, y una advertencia que pocos quieren escuchar en voz alta: la red eléctrica del país no está lista para sostener ese ritmo.
Por qué México, y por qué ahora
La geografía y la geopolítica trabajan a favor del país. La proximidad con Estados Unidos, los acuerdos comerciales vigentes y una mano de obra técnica relativamente accesible han convertido a México en la opción preferida para operadores que buscan reducir latencia hacia usuarios latinoamericanos sin abandonar la órbita norteamericana.
Tres tendencias de demanda están acelerando la inversión:
- Infraestructura para inteligencia artificial generativa: Los modelos de lenguaje y los sistemas de IA requieren clústeres de cómputo densos, con altos requerimientos de energía por rack y necesidad de refrigeración especializada. Cada despliegue de este tipo representa decenas de megawatts de demanda nueva.
- Arquitecturas híbridas y multi-nube: Las empresas medianas y grandes en México han acelerado su adopción de estrategias que combinan nubes públicas con infraestructura privada. Eso genera demanda sostenida de colocación y conectividad local.
- Cómputo de alto desempeño (HPC): Sectores como manufactura avanzada, automotriz, farmacéutico y financiero requieren capacidad de procesamiento que antes se subcontrataba al extranjero y ahora se busca mantener dentro del país o en su periferia inmediata.
Los estados que están ganando la carrera
No toda la República compite en igualdad de condiciones. Cuatro entidades concentran la mayor parte de los anuncios de inversión y los proyectos en construcción:
- Querétaro se ha consolidado como el hub más maduro. Cuenta con parques industriales con infraestructura de fibra oscura, acceso carretero y una base de proveedores de servicios eléctricos. AWS y Microsoft Azure tienen presencia en la región.
- Nuevo León atrae inversión por su ecosistema industrial y la cercanía con la frontera. Google Cloud ha desarrollado capacidad en el noreste del país.
- Jalisco apuesta por el perfil tecnológico de Guadalajara —conocida como el Silicon Valley mexicano— para atraer operadores que necesitan talento local además de infraestructura.
- Sonora emerge como opción para operadores que buscan terreno disponible, clima compatible con refrigeración por aire libre en ciertas épocas y conexión directa con Arizona.
Los tres grandes proveedores de nube pública —AWS, Microsoft Azure y Google Cloud— tienen o están desarrollando infraestructura activa en territorio mexicano, lo que valida el mercado y genera efecto de arrastre sobre operadores de segundo nivel y empresas de colocación.
El cuello de botella que nadie resolvió
El problema estructural es conocido por todos los actores del sector, aunque pocas veces aparece con claridad en los comunicados de prensa: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrenta restricciones de capacidad y confiabilidad que complican la atención de la demanda industrial de alta intensidad energética que caracteriza a los centros de datos.
Un centro de datos de escala hiperscale puede demandar entre 100 y 300 megawatts de potencia contratada. Eso equivale, en orden de magnitud, a la demanda de una ciudad mediana. La red de transmisión en varios de los estados más atractivos para la inversión —incluido Querétaro— ya muestra señales de saturación en determinados nodos.
A eso se suman tres factores que agravan el panorama:
- La capacidad de generación renovable (solar y eólica) creció en años recientes, pero su integración a la red enfrenta limitaciones regulatorias y de infraestructura de transmisión.
- Los centros de datos requieren contratos de energía con garantías de disponibilidad cercanas al 99.999%, un estándar que la red pública mexicana no puede ofrecer de manera uniforme en todo el territorio.
- Los tiempos de respuesta para nuevas conexiones industriales de alta tensión con CFE se miden en meses o años, no en semanas.
Lo que está en juego
México tiene la posición más sólida de América Latina para convertirse en el principal hub regional de infraestructura digital. Ningún otro país de la región combina masa crítica de talento técnico, conectividad transfronteriza, volumen de mercado interno y presencia activa de los tres grandes proveedores de nube pública.
Pero esa posición no está garantizada. Brasil invierte agresivamente en capacidad eléctrica limpia. Chile ofrece contratos de energía renovable con condiciones competitivas. Colombia desarrolla zonas francas digitales con incentivos fiscales. Si México no resuelve las restricciones eléctricas con la misma urgencia con que promueve la inversión en el sector, el riesgo concreto es que los proyectos de mayor escala —precisamente los de IA y HPC— se desvíen hacia mercados con mejor infraestructura energética.
La brecha entre el crecimiento proyectado del mercado y la capacidad real de la red eléctrica no es un problema técnico menor. Es la variable que determinará si México capitaliza o desperdicia la oportunidad de una generación en infraestructura digital.
Boletín
Suscríbete a Techmex
Resumen semanal. Las mejores historias. Sin spam.