AMITI advierte: la nueva ley de IA en México pone en riesgo el T-MEC
La industria tecnológica alerta que la reforma que protege la voz e imagen de artistas frente a la IA es técnicamente inviable y puede afectar el T-MEC.

En mayo de 2026, México dio un paso significativo en la regulación de la inteligencia artificial al publicar en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) y a la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA). El objetivo es claro: proteger a artistas, actores, dobladores y locutores de la clonación no autorizada de su voz e imagen mediante herramientas de IA.
Sin embargo, lo que comenzó como un avance legislativo bien recibido en el sector del entretenimiento ha encendido alarmas en la industria tecnológica. La Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI) advirtió que la ley presenta problemas técnicos fundamentales y podría tener consecuencias no deseadas en el ámbito del comercio internacional.
Qué dice la ley
La reforma establece que cualquier contrato que regule la relación laboral de artistas intérpretes deberá especificar de forma expresa las condiciones y remuneraciones para el uso de su imagen o voz a través de sistemas de IA. Además, ni la imagen ni la voz de un artista podrá ser publicada o utilizada sin su consentimiento explícito, incluso si el contenido fue generado por inteligencia artificial.
Las excepciones incluyen casos de parodia, sátira e imitación creativa, donde el uso artístico limita la aplicación de estas restricciones.
El problema técnico: autorización por cada uso
La principal objeción de AMITI se enfoca en la aplicación práctica de la norma. Según el gremio, exigir una autorización específica para cada uso de contenido distribuido en internet resulta técnicamente inviable.
"Exigir autorización específica para cada uso de contenido propagado en internet resulta técnicamente irrealizable."
El problema radica en que los contenidos digitales —videos, audios, transmisiones en vivo— se replican, indexan y distribuyen de forma automática a través de miles de plataformas y cachés. Obligar a cada una a obtener autorización individual antes de procesar o mostrar contenido que incluya la voz de un artista sería operativamente imposible a escala.
El riesgo para el T-MEC
Más allá de lo técnico, AMITI señaló un riesgo diplomático de gran calado. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está programada para 2026, y aprobar legislación sobre IA en este momento podría debilitar la posición negociadora de México.
Sofía Pérez, directora general de AMITI, fue directa al respecto: "Creemos que cualquier proyecto de ley que contenga regulación de IA podría no ser oportuno en este momento, dado el inicio de la revisión del T-MEC."
El argumento es que México podría establecer precedentes regulatorios que después resulten incompatibles con los compromisos que sus socios comerciales esperan en materia de economía digital, propiedad intelectual y libre flujo de datos. Legislar apresuradamente, sostiene AMITI, reduce el margen de maniobra antes de que comiencen formalmente las negociaciones.
El debate sobre los plazos contractuales
Otro punto de tensión es la duración de las autorizaciones. La reforma establece periodos de vigencia que AMITI considera insuficientes para la realidad operativa de las empresas:
- Para el sector publicidad, el plazo se redujo a seis meses, lo que AMITI califica de inviable para campañas de largo plazo.
- Para contratos generales, el límite de tres años se considera insuficiente para grandes corporaciones con ciclos de producción más extensos.
Estas restricciones podrían impactar especialmente a pequeñas y medianas empresas (PyMEs) que no cuentan con equipos legales para renegociar contratos con tanta frecuencia.
El contexto más amplio: México y su primera ley de IA
Esta reforma se inserta en un debate mayor. México trabaja en paralelo en lo que sería su primera ley integral de inteligencia artificial, aunque el proceso avanza con cautela. El proyecto oscila entre la ambición regulatoria y las dudas sobre su viabilidad técnica y económica.
El caso de la reforma a la LFT y la LFDA ilustra ese dilema: proteger derechos es una necesidad legítima, pero hacerlo sin un análisis técnico y diplomático profundo puede generar más problemas de los que resuelve.
Qué sigue
Por ahora, la ley está vigente. Las empresas tecnológicas y del entretenimiento tienen un plazo para adaptarse, aunque las guías de implementación aún no están claras. AMITI continúa en diálogo con legisladores para proponer ajustes que hagan la norma más viable sin sacrificar la protección a los artistas.
Para el sector tech en México, el episodio es una señal de que la regulación de IA llegó para quedarse, pero también de que su diseño requiere una colaboración más estrecha entre legisladores, industria y especialistas técnicos.
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