La UNAM fabrica dispositivos cuánticos para la soberanía tecnológica
El Laboratorio Nacional de Nanofabricación de la UNAM desarrolla circuitos fotónicos y dispositivos cuánticos que posicionan a México en la frontera de esta tecnología.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) avanza en una apuesta que pocos países en desarrollo se han atrevido a hacer: fabricar sus propios dispositivos de computación cuántica. A través del Laboratorio Nacional de Nanofabricación (LaNNaFab), ubicado en el Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) en Ensenada, Baja California, la institución ya produce hardware cuántico de nivel de investigación aplicada.
Un laboratorio de clase mundial en suelo mexicano
El LaNNaFab opera con un cuarto limpio Clase 100 (ISO 5), un estándar que controla con precisión milimétrica las partículas suspendidas en el aire. Este nivel de pureza es requisito indispensable para fabricar los componentes ultrafinos que demanda la tecnología cuántica.
Wencel José de la Cruz Hernández, responsable del laboratorio, explicó que la actividad central del equipo es el diseño y fabricación de guías de ondas fotónicas, estructuras esenciales para el procesamiento de información cuántica mediante luz en lugar de electrones.
Los circuitos fotónicos permiten manipular qubits de manera más estable que los sistemas basados en electrones, lo que los hace candidatos sólidos para las próximas generaciones de computadoras cuánticas.
Dos plataformas, un mismo objetivo
La UNAM desarrolla en paralelo dos plataformas de cómputo cuántico con enfoques complementarios:
- Átomos fríos: liderada por el Instituto de Física, esta plataforma trabaja con partículas enfriadas casi al cero absoluto para crear qubits altamente controlables.
- Circuitos fotónicos: impulsada por el CNyN, utiliza la luz para procesar información cuántica, con mayor estabilidad a temperatura ambiente.
Más allá de los qubits, el laboratorio también produce transistores, diodos y capacitores basados en óxidos semiconductores transparentes y flexibles, componentes que pueden superar las limitaciones físicas de los chips de silicio convencional.
Formación de talento especializado
En el LaNNaFab participan actualmente 18 estudiantes de licenciatura, maestría y posdoctorado. La formación práctica en un entorno de fabricación real es un diferenciador clave: los egresados no solo estudian computación cuántica, sino que aprenden a construirla.
El laboratorio mantiene alianzas estratégicas con la Universidad de Sonora (UNISON) y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), lo que amplía la red de investigación cuántica nacional.
Aplicaciones con impacto directo
Los proyectos del LaNNaFab apuntan a tres áreas de alto valor estratégico:
- Criptografía cuántica: comunicaciones teóricamente irrompibles, críticas para la seguridad nacional y bancaria.
- Simulación molecular: diseño acelerado de nuevos fármacos y materiales avanzados.
- Computación de alto rendimiento: resolver problemas de optimización que están fuera del alcance de las supercomputadoras actuales.
Soberanía tecnológica, no solo investigación
El contexto geopolítico da peso adicional a este esfuerzo. En un momento en que los semiconductores se han convertido en pieza central de la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China, México apuesta por desarrollar capacidades propias en lugar de depender exclusivamente de importaciones.
El presupuesto federal de TIC para 2026 asciende a 35,133 millones de pesos, pero la inversión en ciencia básica aplicada como la cuántica sigue siendo modesta en comparación con potencias como Estados Unidos, que destina miles de millones anuales a su National Quantum Initiative.
Aun así, el trabajo del LaNNaFab demuestra que con infraestructura adecuada y talento humano de calidad, México puede estar en la mesa de la revolución cuántica, no solo como consumidor de tecnología, sino como productor de ella.