Seguritech: el gigante de vigilancia mexicano que vigila la frontera con EE.UU.
Grupo Seguritech pone en marcha Torre Centinela en Juárez: 20 pisos de vigilancia con IA visibles desde El Paso, contratos por $1,270 mdd y datos compartidos con el FBI.

Una empresa mexicana que durante tres décadas construyó discretamente uno de los mayores imperios de vigilancia de América Latina acaba de dar su paso más ambicioso: la Torre Centinela, una estructura de 20 pisos visible desde El Paso, Texas, comenzó operaciones en abril de 2026 como el nuevo centro neurálgico de la red de monitoreo de Chihuahua.
Tres décadas construyendo un imperio
Grupo Seguritech nació vendiendo alarmas residenciales. Hoy opera al menos 31 empresas filiales, ha acumulado 63 contratos gubernamentales en México desde 2012 y ha cobrado más de 21,800 millones de pesos —equivalentes a 1,270 millones de dólares— en ese periodo, de acuerdo con una investigación conjunta de Rest of World y Type Investigations.
Su plataforma insignia, Centinela, integra cámaras de videovigilancia, reconocimiento facial, análisis de matrículas vehiculares e inteligencia artificial para correlacionar datos en tiempo real. El sistema recibió en 2025 un reconocimiento del World Police Summit en Dubái por su uso de tecnología avanzada.
La Torre que Washington también observa
La Torre Centinela no es sólo un hito arquitectónico en Ciudad Juárez. Según la investigación, el gobernador de Chihuahua y el gobernador de Texas firmaron en 2022 un memorándum de entendimiento que otorga a Texas acceso a los datos de vigilancia recopilados en el estado mexicano. Organismos federales estadounidenses, incluidos la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el FBI, también reciben cierta información del sistema.
"El estado de Texas tendrá ojos de este lado de la frontera", declaró la entonces gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, al firmar el acuerdo.
La dimensión transfronteriza convierte a Seguritech en algo inédito: una empresa privada mexicana que opera infraestructura de vigilancia con implicaciones directas para la política de seguridad de Estados Unidos.
IA, cámaras y preguntas sin respuesta
La expansión de Seguritech ocurre en un momento en que el debate sobre vigilancia masiva y privacidad se intensifica a nivel global. En México, los contratos se han adjudicado con poca transparencia pública: muchos fueron otorgados por invitación directa o licitación restringida, según los registros revisados por los investigadores.
Los críticos señalan que no existen marcos legales claros sobre cómo se almacenan los datos captados por Centinela, quién puede acceder a ellos ni por cuánto tiempo se conservan. Tampoco hay certeza sobre los estándares que rigen el intercambio de información con agencias extranjeras.
Entre los puntos que permanecen sin respuesta pública:
- Protocolos de retención de datos biométricos recopilados por el sistema
- Mecanismos de supervisión civil sobre el uso de la plataforma Centinela
- Alcance exacto de la información compartida con autoridades estadounidenses
- Participación de Seguritech en contratos federales fuera de Chihuahua
Expansión hacia Latinoamérica y EE.UU.
El perfil público de Seguritech ha crecido con el arranque de Torre Centinela, pero la empresa ya opera más allá de México. Tiene presencia en varios países latinoamericanos y, según la investigación, explora oportunidades de negocio en el mercado estadounidense de seguridad pública, un sector que mueve decenas de miles de millones de dólares al año.
La combinación de bajo costo operativo, décadas de experiencia en contextos de alta inseguridad y relaciones consolidadas con gobiernos estatales mexicanos representa una propuesta competitiva difícil de ignorar para municipios y condados estadounidenses con presupuestos ajustados.
El modelo de negocio detrás de la vigilancia
Seguritech no vende únicamente hardware. Su propuesta de valor incluye el software de análisis, la operación de los centros de mando, el mantenimiento y la actualización continua de los sistemas. Este modelo de servicio integral —similar al de empresas como Axon o Motorola Solutions en EE.UU.— genera ingresos recurrentes y crea una dependencia tecnológica en los gobiernos clientes.
La Torre Centinela materializa esa estrategia: una infraestructura física imponente, visible para miles de ciudadanos a diario, que refuerza la percepción de seguridad y, al mismo tiempo, ancla al gobierno estatal a los servicios de la empresa por años.
Lo que sigue
La puesta en marcha de Torre Centinela llega en un año electoral crucial en varios estados de México y en medio de negociaciones bilaterales sobre seguridad fronteriza entre los gobiernos de México y Estados Unidos. La forma en que Seguritech gestione la transparencia sobre sus sistemas —y la manera en que los legisladores de ambos países respondan— definirá si este modelo se convierte en referente o en advertencia para el resto de América Latina.
Por ahora, la torre vigila. Y muy pocas personas saben exactamente qué hace con lo que ve.
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