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Seguritech: el gigante mexicano de vigilancia que vigila la frontera de EE.UU.

Grupo Seguritech construyó un imperio de vigilancia de 1,270 mdd con 188 centros de mando en México y ahora expande sus operaciones al mercado estadounidense.

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Seguritech: el gigante mexicano de vigilancia que vigila la frontera de EE.UU.

Pocas empresas mexicanas han crecido tan rápido y con tan poca visibilidad pública como Grupo Seguritech. Fundada en 1995 en la Ciudad de México por Shimon y Ariel Picker como una pequeña compañía de alarmas residenciales, hoy opera uno de los sistemas de vigilancia más extensos de América Latina: 188 centros de mando activos, contratos con casi todos los estados de México y una valuación estimada en 1,270 millones de dólares.

Ahora, según una investigación publicada por Rest of World en abril de 2026, Seguritech ha dado un paso más: sus sistemas monitorean activamente la frontera entre México y Estados Unidos.

Qué hace Seguritech

La empresa y sus más de 31 filiales diseñan e implementan sistemas de recopilación e intercambio de inteligencia para gobiernos estatales y municipales. Sus contratos incluyen el despliegue de cámaras de vigilancia, lectores de placas vehiculares, drones, helicópteros y software de análisis de datos en tiempo real.

Su proyecto más ambicioso es la Plataforma Centinela, que integra miles de dispositivos de captación visual y de datos bajo un solo centro de mando. En la práctica, permite a las autoridades rastrear movimientos vehiculares y peatonales en regiones enteras.

Expansión al norte del continente

Lo que convierte a Seguritech en un caso de estudio relevante para 2026 es su expansión hacia el norte. La empresa ha establecido entidades legales en Estados Unidos y, según registros públicos y declaraciones corporativas revisadas por Rest of World, está en proceso de ganar contratos en ese mercado.

Su incursión coincide con el creciente interés de autoridades fronterizas estadounidenses por externalizar tecnología de monitoreo a proveedores privados. Seguritech ya opera en Colombia y tiene presencia en Brasil, lo que le da experiencia en mercados regulatorios complejos.

El debate que abre

La expansión internacional de Seguritech plantea preguntas legítimas sobre privacidad, transparencia y rendición de cuentas. En México, los contratos gubernamentales de la empresa rara vez incluyen cláusulas sobre retención de datos, acceso ciudadano a la información recopilada o auditorías independientes.

Organizaciones de derechos digitales como R3D (Red en Defensa de los Derechos Digitales) han señalado que la proliferación de infraestructura de vigilancia privada —sin marcos legales claros— representa un riesgo para las libertades civiles, especialmente en contextos de alta criminalidad donde los incentivos para ampliar la vigilancia son fuertes.

Un modelo de negocio que escala

Lo notable del modelo de Seguritech es su estructura de servicio gestionado: los gobiernos no compran el hardware, sino que pagan una renta mensual por el monitoreo y la operación de los centros de mando. Esto reduce la barrera de entrada para los estados con presupuestos limitados y genera ingresos recurrentes predecibles para la empresa.

Es un modelo que, hasta ahora, ha probado ser efectivo. Con contratos activos en casi todos los estados de la república y una expansión acelerada hacia América del Sur y el mercado estadounidense, Seguritech se consolida como uno de los actores de tecnología de seguridad más influyentes del continente, aunque su nombre apenas aparezca en los titulares.

Para México, el caso abre una conversación necesaria: ¿quién vigila a los vigilantes?