La primera ley de IA en México: entre regulación y riesgo T-MEC
El Senado impulsa la primera ley nacional de IA en México, pero la industria tech advierte riesgos para el proceso de revisión del T-MEC en 2026.

México avanza hacia la aprobación de su primera ley de inteligencia artificial, pero el camino está lejos de ser tranquilo. En las últimas semanas, legisladores y organismos del sector tecnológico han chocado en torno a dos preguntas fundamentales: ¿qué debe regular la ley y si este es el momento adecuado para hacerlo?
La discusión se intensificó el 7 de abril de 2026, cuando la Cámara de Diputados aprobó —con 335 votos a favor y 129 abstenciones— reformas a la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho de Autor para regular el uso de la IA en la explotación de la imagen y voz de intérpretes. Días después, el Senado avanzó una iniciativa más amplia: la Ley Nacional para Regular el Uso de la Inteligencia Artificial.
Lo que propone la legislación
La reforma aprobada por Diputados tiene un alcance inicial acotado: protege a actores, cantantes y demás intérpretes frente al uso de su imagen y voz por sistemas de IA sin su consentimiento. Entre sus puntos más polémicos está la reducción de la vigencia de las autorizaciones para publicidad —de tres años a solo seis meses— en contenidos donde se use IA.
La iniciativa del Senado va más lejos. Plantea una ley marco que regule el desarrollo, despliegue y uso de sistemas de IA en México, establezca responsabilidades para desarrolladores y operadores, y cree una nueva autoridad supervisora: la Comisión Nacional de Inteligencia Artificial (CONAIA). También introduce sanciones penales para el mal uso de la IA, incluyendo prisión en casos graves.
La industria tech lanza la alarma
La Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de la Información (AMITI) fue de las primeras voces en advertir sobre los riesgos de legislar con prisa. Su directora general, Sofía Pérez, fue directa:
"Consideramos que cualquier proyecto de ley que contenga contenidos sobre IA podría no ser el momento adecuado debido a la próxima revisión del T-MEC."
La preocupación central de AMITI es que México llegue a las negociaciones del T-MEC en 2026 con una legislación recién aprobada que pueda generar fricciones con sus socios comerciales, en particular con Estados Unidos, que mantiene una posición más laxa frente a la regulación de la IA.
El problema del artículo 19.7 del T-MEC
El artículo 19.7 del T-MEC establece salvaguardas para las plataformas digitales respecto a su responsabilidad por contenidos de terceros. AMITI advierte que una regulación con cargas elevadas podría vulnerar este artículo y reducir la competitividad de México en la atracción de inversión tecnológica y de industrias creativas.
Hay también un problema técnico de fondo: exigir autorización individualizada por cada fragmento de contenido procesado por modelos de IA es, en la práctica, imposible de implementar. Los grandes modelos de lenguaje e IA generativa procesan miles de millones de fragmentos de texto e imágenes en ciclos continuos, sin intervención humana que pueda gestionar permisos caso por caso.
¿Quién regulará la IA en México?
Otro punto de fricción es el institucional: el debate no está resuelto sobre qué autoridad será la árbitro final. Hay dos posiciones en la mesa. La primera propone asignar ese rol al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), que ya tiene experiencia en regulación digital. La segunda apuesta por crear la nueva CONAIA, una comisión especializada en IA. Cada opción tiene implicaciones presupuestarias, de capacidad técnica y de independencia frente al poder político.
El contexto: México usa IA sin regulación clara
La urgencia regulatoria no es abstracta. El propio gobierno federal ya utiliza sistemas de inteligencia artificial en áreas como seguridad, recaudación fiscal y servicios ciudadanos —sin que exista un marco legal que defina sus límites, responsabilidades o estándares mínimos de transparencia— según han documentado expertos del sector.
Eso coloca a México en una posición paradójica: es uno de los países de América Latina que más ha avanzado en el despliegue real de IA —en empresas, gobierno y startups—, pero uno de los últimos en contar con reglas claras para su uso.
Un equilibrio difícil
El reto para los legisladores es encontrar el punto medio: una regulación suficientemente robusta para proteger derechos —laborales, de privacidad, de propiedad intelectual— sin convertirse en un freno para la innovación o en un factor de riesgo para las relaciones comerciales del país.
Lo que está claro es que el debate ya no es sobre si México necesita una ley de IA, sino sobre qué tan buena puede ser esa ley y en qué tiempo. El reloj del T-MEC no espera.
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