México lanza Plan Nacional de Conectividad 2026-2030
El gobierno publicó en el DOF su Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, con la meta de llevar internet al 98% de la población, beneficiando a 6.4 millones de mexicanos sin acceso.

El 20 de abril de 2026, el gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, el instrumento de política pública más ambicioso en materia de telecomunicaciones de los últimos años. El objetivo: llevar el acceso a internet desde el 94% actual hasta el 98% de la población para el fin del sexenio.
¿A quién beneficia el plan?
El plan está diseñado para alcanzar a los mexicanos que hoy permanecen al margen de la economía digital: 6.4 millones de personas distribuidas en aproximadamente 91,000 localidades, muchas de ellas en zonas rurales, montañosas o con poblaciones dispersas donde la infraestructura de telecomunicaciones convencional no resulta rentable para el sector privado.
En términos más amplios, el diagnóstico del plan reconoce que 13 millones de mexicanos aún no tienen acceso pleno a servicios de telecomunicaciones. Esta cifra posiciona a México como uno de los países de la OCDE con mayor rezago digital relativo pese a ser la segunda economía más grande de América Latina.
Tecnologías y operadores involucrados
A diferencia de planes anteriores que apostaron por una sola tecnología, el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 adopta un enfoque mixto que combina:
- Fibra óptica para zonas urbanas y periurbanas con alta densidad poblacional
- 5G y, progresivamente, 6G para regiones con infraestructura móvil existente
- Conectividad satelital para las localidades más aisladas donde otras tecnologías no son viables
Los principales ejecutores del plan son CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, el operador gubernamental creado en sexenios anteriores cuya red ya cubre parte del territorio nacional. La coordinación entre ambas entidades, junto con operadores privados bajo esquemas de asociación, será clave para cumplir las metas establecidas.
Dos programas principales
El plan se estructura en torno a dos líneas de acción complementarias:
La primera se enfoca en cobertura rural: despliegue de infraestructura activa en localidades sin señal, con prioridad para comunidades indígenas y zonas con altos índices de marginación. La meta es garantizar al menos un punto de acceso comunitario en cada localidad objetivo antes de 2028.
La segunda línea apunta a los puntos de acceso público: instalación de zonas WiFi gratuitas en espacios comunitarios como plazas, bibliotecas, centros de salud y escuelas. Este componente busca democratizar el acceso en zonas donde los hogares aún no pueden costear una conexión privada.
El contexto: por qué este plan es necesario ahora
La pandemia de COVID-19 expuso de manera brutal la desigualdad digital en México: mientras millones de estudiantes y trabajadores en zonas urbanas transitaron sin mayores problemas al modelo en línea, millones más en zonas rurales quedaron excluidos de la educación, el trabajo remoto y los servicios de gobierno digital.
Seis años después, la brecha persiste. La creciente digitalización de trámites gubernamentales, la expansión del comercio electrónico y el auge de plataformas de empleo digital hacen que el acceso a internet haya pasado de ser una comodidad a una necesidad básica con impacto directo en el ingreso y la movilidad social.
Retos y dudas sobre la implementación
El anuncio del plan ha sido bien recibido por organismos como la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) y académicos especializados en políticas digitales. Sin embargo, persisten preguntas legítimas sobre su viabilidad:
- Financiamiento: el plan no detalla con precisión las fuentes presupuestales ni los montos comprometidos por ejercicio fiscal
- Velocidades mínimas: las metas de cobertura no especifican umbrales de velocidad o calidad de servicio que garanticen una experiencia útil
- Coordinación interinstitucional: la participación simultánea de múltiples dependencias y operadores históricamente ha generado duplicidades y retrasos
Una apuesta por la inclusión digital
Más allá de los detalles técnicos, el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 representa un reconocimiento explícito del Estado mexicano de que el acceso a internet es un derecho que debe garantizarse activamente, no solo esperando que el mercado lo provea.
Si se ejecuta con la fuerza y transparencia necesarias, el plan podría transformar las oportunidades económicas de millones de mexicanos en las próximas décadas. El seguimiento ciudadano y el escrutinio independiente serán indispensables para asegurar que las metas no queden en papel.
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