México alcanza 279 MW en centros de datos pero la falta de energía frena el crecimiento
México suma 279 MW de capacidad instalada en centros de datos, pero la infraestructura eléctrica insuficiente amenaza con frenar el auge del cloud computing y la IA en el país.

México consolidó en abril de 2026 una capacidad operativa de 279 megawatts (MW) en infraestructura de centros de datos, un hito que posiciona al país como el mercado de referencia para el nearshoring digital en América Latina. Sin embargo, detrás de ese número promisorio se esconde una contradicción que preocupa a operadores e inversionistas: la red eléctrica nacional no está lista para soportar la siguiente fase de crecimiento.
Un mercado en ebullición
El sector de centros de datos en México está valorado en 3,500 millones de dólares y ha atraído inversiones de hiperescaladores como Google, Microsoft y Amazon en los últimos dos años. La aceleración de la inteligencia artificial y la demanda de servicios cloud empresariales han convertido a la Ciudad de México, Querétaro y Monterrey en polos estratégicos para la instalación de nueva infraestructura de cómputo.
El dinamismo es claro: tan solo en 2025, la capacidad instalada creció más de 30% respecto al año anterior. Analistas del sector proyectan que México podría alcanzar los 500 MW operativos antes de 2028 si se resuelven los cuellos de botella actuales.
El problema: la electricidad no alcanza
El crecimiento acelerado ha topado con una barrera estructural difícil de ignorar. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) y los operadores privados de redes de transmisión no han ampliado la infraestructura eléctrica al ritmo que exige la industria de centros de datos. Las consecuencias son concretas:
- Proyectos con permisos aprobados que no pueden conectarse a la red por falta de capacidad en subestaciones.
- Tiempos de espera de hasta 36 meses para obtener conexiones de alta tensión en zonas de alta demanda.
- Operadores que recurren a generación eléctrica propia —diésel o solar— para garantizar continuidad, elevando costos operativos.
La irrupción de cargas de trabajo de inteligencia artificial agrava el panorama. Un clúster de GPUs de última generación puede consumir entre 5 y 10 veces más energía por metro cuadrado que un servidor de propósito general. Esto significa que la misma superficie física requiere ahora un suministro eléctrico radicalmente mayor.
Impacto en la competitividad del nearshoring
La limitación energética llega en un momento crítico. México vive un auge sin precedentes como destino de nearshoring tecnológico para empresas estadounidenses que buscan diversificar sus cadenas de suministro digital lejos de Asia. Las exportaciones tecnológicas del país crecieron 145% en 2025 y el comercio con Taiwán —impulsado por semiconductores— se cuadruplicó en los primeros meses de 2026.
Perder competitividad en infraestructura digital frente a competidores como Brasil, Colombia o Chile sería un golpe a esa ventaja estratégica. Varios operadores internacionales ya evalúan diversificar sus inversiones hacia mercados con menor fricción regulatoria y mayor certeza de suministro.
Qué están haciendo los actores del sector
La industria no espera pasiva. Algunas iniciativas en curso incluyen:
- Energías renovables propias: operadores como KIO Networks y Equinix han acelerado contratos de largo plazo con parques solares y eólicos para autoabasto.
- Diálogo con la SENER: la Secretaría de Energía ha abierto mesas de trabajo con el sector para mapear necesidades y priorizar ampliaciones de red en corredores industriales.
- Presión legislativa: cámaras empresariales impulsan reformas al marco regulatorio eléctrico para agilizar permisos de interconexión.
Perspectiva
El diagnóstico es claro: México tiene la demanda, la ubicación geográfica y el talento para convertirse en el hub digital de América del Norte. Lo que le falta es infraestructura eléctrica a la altura de esa ambición. Sin una respuesta coordinada entre gobierno e industria en los próximos 12 a 18 meses, el país corre el riesgo de ceder a sus competidores regionales una ventana de oportunidad que difícilmente volverá a abrirse.
Para los tomadores de decisión en tecnología e infraestructura, la pregunta ya no es si México puede ser un líder en centros de datos, sino si la voluntad política y la inversión pública estarán a la altura del momento.
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