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México sigue sin 5G comercial: la subasta de espectro en el limbo

La desaparición del IFT y la inacción del ATDT mantienen a México como el único gran país de América Latina sin red 5G comercial activa.

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México sigue sin 5G comercial: la subasta de espectro en el limbo

México se convirtió en la excepción de América Latina: mientras Colombia, Brasil, Chile y Argentina ya operan redes 5G comerciales, el país sigue atascado en la transición. La causa directa es una crisis regulatoria que nadie anticipó del todo: la desaparición del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la demora del organismo que lo sustituyó en lanzar la subasta de espectro que el sector lleva años esperando.

El IFT ya no existe y el ATDT aún no actúa

En enero de 2026, el IFT canceló formalmente su proceso IFT-12 — la licitación de bandas de espectro para 5G — porque el organismo estaba siendo disuelto como parte de la reforma de simplificación orgánica del gobierno federal. La responsabilidad pasó a la recién creada Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT).

El ATDT recibió un presupuesto récord de 3,850 millones de pesos para 2026 y tiene el mandato de generar aproximadamente 17,800 millones de pesos en ingresos por asignación de espectro. Sin embargo, a mediados de abril, las reglas de la nueva subasta todavía no han sido publicadas. No hay fecha oficial. No hay bases. No hay calendario.

AT&T amenaza con no participar

La incertidumbre regulatoria está pasando factura a los operadores. AT&T México ha señalado públicamente que podría abstenerse de participar en la licitación por dos razones: los precios de espectro en México se ubican entre los más elevados de América Latina, y la posición dominante de Telcel hace que los retornos de inversión sean inciertos para un tercer operador.

Si AT&T se retira, la subasta podría quedar reducida a Telcel y Telefónica Movistar — un escenario que los analistas advierten que haría poco por acelerar la cobertura 5G real o reducir precios para los usuarios finales.

El costo para el nearshoring

El retraso tiene consecuencias más allá de la velocidad de descarga en smartphones. México está en medio de un auge de nearshoring manufacturero que depende, en parte, de conectividad industrial de alta velocidad para automatización, robótica y manufactura inteligente.

Las zonas industriales del Bajío, Nuevo León y Sonora concentran inversiones por decenas de miles de millones de dólares en plantas que requieren redes privadas 5G para su operación eficiente. Cada trimestre sin espectro asignado es un trimestre en que esas plantas operan con soluciones provisionales — WiFi industrial, LTE privado — en lugar de la infraestructura definitiva.

¿Qué viene ahora?

El ATDT tiene sobre la mesa dos opciones principales. La primera es lanzar una subasta tradicional siguiendo el esquema del IFT-12 con ajustes en precios base y condiciones de cobertura. La segunda, sugerida por organismos del sector, es habilitar bloques de espectro mediante asignación directa para casos de uso industriales — nearshoring, Industria 4.0 — sin esperar a una licitación masiva.

Esta segunda vía sería más rápida pero políticamente compleja, ya que implicaría adjudicar frecuencias sin concurso abierto.

La paradoja del país más conectado a Estados Unidos

México es el socio comercial número uno de Estados Unidos desde 2023, pero opera con infraestructura de telecomunicaciones que no está a la altura de ese rol. Las empresas estadounidenses que relocalizan operaciones a México asumen ese riesgo conscientemente — o lo descubren después de firmar los contratos.

Para el gobierno de la presidenta Sheinbaum, resolver el limbo del 5G es una de las deudas pendientes más visibles en la agenda tecnológica. El Plan México y la narrativa del nearshoring no pueden sostenerse indefinidamente con una promesa de conectividad que no llega.

La pelota está en la cancha del ATDT. El sector — y las inversiones que dependen de él — está esperando una respuesta.