Flex invertirá mil mdd en centros de datos de IA en México
Flex invertirá mil mdd en México entre 2026 y 2028 para fabricar equipos de centros de datos de IA, generando 5,000 empleos en Jalisco, Aguascalientes y Chihuahua.

Flex, el gigante multinacional de fabricación electrónica, anunció este mes una inversión de mil millones de dólares en México entre 2026 y 2028 para desarrollar y manufacturar equipos destinados a centros de datos de inteligencia artificial. El acuerdo, presentado como parte del Plan México, posiciona al país entre los seis únicos en el mundo capaces de fabricar este tipo de infraestructura tecnológica de vanguardia.
Tres estados, 5,000 empleos y una apuesta industrial
Los recursos se destinarán principalmente a tres estados: Guadalajara, Jalisco; Aguascalientes, Aguascalientes; y Ciudad Juárez, Chihuahua. En esas tres ciudades ya opera la infraestructura productiva de Flex que será ampliada y reorientada hacia la manufactura avanzada para centros de datos.
La inversión generará más de 5,000 empleos directos, que se sumarán a los más de 40,000 trabajadores que la compañía ya emplea en el país. En la última década, Flex ha invertido un total de 2,300 millones de dólares en México, lo que convierte este nuevo compromiso en su apuesta más ambiciosa hasta la fecha.
El objetivo central del acuerdo es la sustitución de importaciones: en lugar de que México compre en el exterior los racks, sistemas de enfriamiento y hardware de procesamiento que alimentan los centros de datos, ahora podrá fabricarlos localmente y exportarlos.
¿Por qué México, y por qué ahora?
La decisión de Flex no ocurre en el vacío. El boom global de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos de alta densidad —las instalaciones que albergan los servidores donde corren los modelos de IA— y su abastecimiento se ha convertido en una prioridad geopolítica para gobiernos y empresas.
México ofrece una combinación difícil de replicar: proximidad geográfica a Estados Unidos, costos laborales competitivos, cadenas de manufactura maduras en el sector electrónico, y un tratado comercial (T-MEC) que facilita el flujo de componentes y productos terminados hacia el mercado norteamericano.
El nearshoring tecnológico —tendencia documentada desde 2022— alcanza así una dimensión cualitativamente distinta: ya no se trata solo de trasladar ensamblaje de consumo básico, sino de instalar en México la fabricación de la infraestructura digital crítica del continente.
El reto del talento especializado
Los ejecutivos de Flex reconocieron que uno de los principales desafíos para cumplir los compromisos de empleo será conseguir personal altamente especializado. La empresa buscará talento egresado de universidades de las regiones donde operará, aunque también contempla reclutar en otras partes del país.
Esta preocupación se alinea con datos recientes: un informe de abril de 2026 señala que el 70% de las empresas tecnológicas en México que impulsan proyectos de nearshoring no encuentran el talento tech que necesitan. La formación en ingeniería de sistemas, redes y arquitectura de centros de datos emerge como una necesidad urgente que las instituciones educativas aún no satisfacen plenamente.
El contexto del Plan México
El anuncio fue enmarcado por el gobierno federal dentro del Plan México, la estrategia de política industrial que busca aprovechar el reacomodo de cadenas de suministro globales para reindustrializar al país. La inversión de Flex se suma a compromisos previos de empresas como Amazon Web Services, Microsoft y Google, que han anunciado centros de datos propios en territorio mexicano.
Sin embargo, analistas advierten que para consolidar a México como hub de infraestructura de IA, el país deberá resolver cuellos de botella estructurales: disponibilidad de energía eléctrica a escala industrial, conectividad de fibra óptica de alta capacidad y —nuevamente— el déficit de talento especializado.
Una oportunidad que no admite pausa
La carrera global por la infraestructura de IA se disputa con rapidez. Países como India, Polonia y Brasil también compiten por atraer estos proyectos. La ventaja competitiva de México es real pero no permanente: dependerá de la velocidad con que el ecosistema educativo, regulatorio y energético responda a la demanda que inversiones como la de Flex están generando.
Para el sector tecnológico mexicano, el mensaje es claro: la IA dejó de ser una conversación abstracta sobre el futuro. Con mil millones de dólares comprometidos y 5,000 empleos por crear, ya es una realidad industrial que se fabrica —literalmente— en Guadalajara, Aguascalientes y Ciudad Juárez.