Flex destina 1,000 mdd a México para manufactura de IA
Flex anuncia su mayor inversión en México: 1,000 mdd para fabricar equipo de inteligencia artificial y centros de datos en Jalisco, Aguascalientes y Chihuahua.

La empresa de manufactura electrónica Flex anunció una inversión de 1,000 millones de dólares en México destinada a la fabricación de equipo para centros de datos e inteligencia artificial (IA), en lo que representa la mayor apuesta de la compañía en el país desde su llegada hace cuatro décadas.
El capital se desplegará a lo largo de tres años en tres estados: Jalisco, Aguascalientes y Chihuahua, con operaciones concentradas en Guadalajara, Aguascalientes capital y Ciudad Juárez. Se estima que la inversión generará más de 5,000 empleos especializados en manufactura avanzada, ingeniería y pruebas técnicas.
La apuesta más grande en 40 años de presencia
Flex opera en México desde hace 40 años. Actualmente cuenta con ocho plantas y emplea a 40,000 personas en el país. Sin embargo, esta nueva ronda de inversión marca un punto de inflexión: es la mayor que la empresa haya realizado en territorio nacional.
Guillermo del Río, directivo de Flex México, explicó el contexto detrás de la decisión:
"Esta es la inversión más grande que se ha hecho en México desde que tenemos presencia, y todo esto se debe al crecimiento que se está viendo principalmente en telecomunicaciones."
El enfoque principal será el ensamblaje, manufactura y prueba de equipo para Data Centers, una categoría que ha registrado una demanda sin precedentes a nivel global impulsada por el auge de la inteligencia artificial.
México, destino clave para la manufactura de IA
La elección de México no es casual. El país lleva años consolidándose como hub de manufactura avanzada gracias a su proximidad con Estados Unidos, el acceso preferencial bajo el T-MEC y una base industrial que incluye empresas de semiconductores, electrónica y automotriz.
La inversión de Flex se suma a un flujo creciente de capital extranjero hacia el sector tecnológico mexicano. En los primeros meses de 2026, México ha captado 52 proyectos de inversión en sectores que van desde la manufactura avanzada hasta las tecnologías de la información.
Jalisco —y en particular el corredor tecnológico de Guadalajara, conocido como el "Silicon Valley mexicano"— sigue siendo el estado más atractivo para este tipo de inversiones. Ciudad Juárez, por su parte, refuerza su posición como polo de manufactura de alta precisión en la frontera norte.
El impulso de la demanda global de centros de datos
La explosión de la IA generativa ha convertido a los centros de datos en infraestructura crítica. Empresas como OpenAI, Google, Microsoft y Meta están acelerando la construcción de nuevas instalaciones, lo que se traduce en una demanda masiva de hardware especializado: servidores de alta densidad, sistemas de enfriamiento, unidades de procesamiento de red y tarjetas de aceleración de GPU.
Flex, como fabricante por contrato, se beneficia directamente de esta tendencia. Su posicionamiento en México le permite ofrecer a sus clientes cadenas de suministro más cortas y flexibles en comparación con la manufactura en Asia, un factor especialmente relevante en un entorno marcado por las tensiones comerciales globales.
Empleos de alta especialización
Los más de 5,000 empleos proyectados no son puestos de línea de ensamblaje convencional. La manufactura de equipo para centros de datos e IA requiere perfiles técnicos especializados: ingenieros electrónicos, técnicos en pruebas de sistemas, operadores de equipos de precisión y personal certificado en gestión de calidad.
Esto implica una oportunidad real para los ecosistemas universitarios y técnicos de Jalisco, Aguascalientes y Chihuahua, estados con una tradición consolidada en formación de talento industrial y tecnológico.
Una señal clara para el sector
La inversión de Flex llega en un momento en que México busca posicionarse no solo como ensamblador, sino como productor de valor en la cadena global de tecnología. Con más de 1,600 millones de pesos destinados en 2026 a ciencia y tecnología —el doble que el año anterior— y una cartera creciente de inversión extranjera directa en el sector tech, el país acumula los ingredientes necesarios para dar ese salto.
Si bien los desafíos persisten —disponibilidad de energía, infraestructura logística, formación de talento a escala—, la señal que envía Flex es inequívoca: México es viable, competitivo y estratégico para la manufactura en la economía de la inteligencia artificial.
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